Santísimo Cristo de la Vera-Cruz


La imagen del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz fue realizada en el año 1942, atribuida al imaginero trianero Pedro Navia Campos. Cristo, aparece muerto, hunde la cabeza en el pecho. Sus cabellos y barbas, profundamente labrados enmarcan un rostro que, aunque sereno, muestran señales de rigor mortis. Cristo ha sido despojado de la corona de espinas; de su frente mana sangre, al igual que de su cuello, manos y costado. Los brazos aparecen tensos ante un cuerpo rígido e inmóvil. El clasicismo de la imagen contrasta con el barroquismo del paño de pureza en una mezcla sabiamente proporcionada que engrandece aún más a la portentosa imagen.

Esta imagen supone la tercera en nuestro pueblo bajo la advocación de la Vera-Cruz, tras un lienzo del S. XVI que representaba a un crucificado expirando y la talla de un Cristo crucificado de tamaño académico realizada en 1602 por el escultor Juan Gómez, discípulo de Martínez Montañés, destruida en los incendios del 1936.

Tras su restauración en 1981, la imagen fue trasladada de nuevo el 31 de agosto de 1998 al taller del escultor utrerano Augusto Morilla para su restauración, cubriendo algunas grietas que presentaba la madera y aplicando una nueva policromía. Además, fueron sustituidos los tres clavos y la cruz, realizada en esta ocasión en madera de pino oregón. En el año 2011 debido a las dimensiones del nuevo paso del Santísimo Cristo, se realizaba una nueva cruz por los Hermanos Caballeros de Sevilla.

En junio de 2016 tras dos restauraciones en el 1981 y otra 1998, el Santísimo Cristo fue restaurado en los talleres de D. Enrique Gutiérrez Carrasquilla. Realizándose una fijación de la Imagen a la Cruz y fijación generalizada de estratos de preparación y policromía, resane y consolidación generalizada de ensambles, incidiendo fundamentalmente en los brazos y la Cruz, una eliminación de la suciedad superficial, reintegración cromática, la eliminación de la sangre superpuesta en anteriores intervenciones y una aplicación de protección final.